Salvado por el puck

La selección alemana de hockey sobre hielo no participó en la más reciente Copa del Mundo de la disciplina, la cual se llevó a cabo en Canadá. A pesar de esta ausencia, el recuerdo de un jugador que estuvo en ella trascenderá, pues su destreza incluso le ayudó a eludir el nazismo.

Rudolf Viktor Ball, “Rudi” para sus amigos, fue el mejor germano que se calzó unos patines antes de la Segunda Guerra Mundial. Ganó una medalla de bronce con el equipo nacional en los Juegos Olímpicos Invernales de Lake Placid, Estados Unidos 1932, y también participó en Garmish-Partenkirchen, Alemania 1936, a pesar de tener ascendencia judía y que el Partido Nazi, con sus posturas antisemitas, se había acomodado en el poder desde 1933.

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“Rudi” en control del puck durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Lake Placid 1932- FOTO/ Hockey-Talks

Rudi Ball fue el único deportista incómodo elegido para estar en las Justas de Invierno alemanas, pero su inclusión estuvo precedida de conflictos. Inicialmente no había sido considerado, a pesar de haberse consolidado como capitán de la selección por su desempeño en años anteriores: plata en el campeonato mundial de hockey de 1930, bronce en el de 1932 y campeonatos locales con el Berliner SC.

Gustave Jaenecke, uno de los jugadores más populares del país en aquel momento, se negó a competir si su amigo “Rudi” no formaba parte de la escuadra. Este gesto fue trascendental para que Ball viera su nombre en la lista definitiva de representantes.

Los seleccionadores alemanes, así como el Partido Nacionalsocialista, estaban conscientes que sin  el par de estrellas, les sería muy difícil demostrar una superioridad sobre los otros competidores en Garmish-Partenkirchen. El régimen local admitió que Ball era uno de los mejores en su deporte, además de un pilar para la fortaleza del equipo. Su manejo del puck burló una ideología.

El atleta de ascendencia judía no sólo consiguió su plaza para deslizarse sobre el hielo, sino que su habilidad y presencia le sirvieron para negociar la salvación de su familia. Logró que sus papás huyeran de Alemania y con esto evitó que se sumaran a las cerca de seis millones de víctimas del Holocausto.

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“Rudi” anotando para la selección de hockey sobre hielo de Alemania en 1932- FOTO/ Imgur
Los locales consiguieron el quinto lugar olímpico en 1936. Ball se lesionó, escenario que le impidió disputar todos los partidos y no pudo ayudar a sus compañeros a clasificar a la ronda final. Gran Bretaña se afianzó en lo más alto del podio, Canadá terminó en segundo y los Estados Unidos en tercero.

Después de la cita invernal, el mejor jugador alemán de hockey del momento, regresó al Berliner SC para guiarlo a conseguir otro campeonato. No dejó de vestir el uniforme nacional hasta 1941.

En 1948, Rudi Ball se fue a vivir a Sudáfrica con sus hermanos Heinz y Gerhard. Ahí siguió jugando para un equipo de Johannesburgo, ciudad donde murió en 1975.

El patinador que evitó la muerte y la de su familia gracias al puck, fue honrado con la inducción al Salón de la Fama del hockey sobre hielo internacional hace 12 años.

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Dandy Llanero patina sobre hielo.

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